Impacto de enfermedades crónicas y neurológicas en el sueño
Las enfermedades crónicas en adultos mayores como diabetes, hipertensión o afecciones respiratorias pueden alterar los ciclos de sueño. A esto se suman las enfermedades neurodegenerativas, que modifican los ritmos circadianos y favorecen el insomnio o la somnolencia diurna. El deterioro cognitivo en adultos mayores también puede provocar desorientación nocturna, fragmentación del sueño y cambios en la conducta. Además, la polifarmacia en adultos mayores influye directamente, ya que algunos medicamentos afectan la conciliación o la calidad del descanso.
